Comúsica | ¿Se venden más guitarras que nunca? La más extraña resurrección musical.
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¿Se venden más guitarras que nunca? La más extraña resurrección musical.

¿Se venden más guitarras que nunca? La más extraña resurrección musical.

La pandemia ha producido una suerte de efecto dominó dentro del sector de la música pero, en mitad de este desaguisado, ha habido una resurrección inesperada.

 

El panorama en el sector de la música es, a grandes rasgos, el siguiente. Nadie quiere invertir en la grabación de un disco que no va a poder presentar en directo —la principal fuente de ingresos de los músicos—, ya que hacer nueva música apenas va a reportar ingresos. Las ventas en formato físico siguen en caída libre y las escuchas en streaming ofrecen tarifas raquíticas para los artistas. Y contra lo que se pudiera pensar, las plataformas como Spotify o Apple Music tampoco han tenido sus mejores cifras durante el confinamiento.

La pandemia ha producido una suerte de efecto dominó dentro del sector de la música y, cómo no, fuera de él. Pero en mitad de este desaguisado, ha habido una resurrección inesperada. No, no es el vinilo. Se trata de la guitarra eléctrica, instrumento al que muchos llevaban años dando por muerto. Este 2020, el año de la excepción, ha conseguido la carambola que no entraba en ninguna quiniela.

Vista de varias guitarras eléctricas como parte de una exposición. (EFE)
Vista de varias guitarras eléctricas como parte de una exposición. (EFE)

 

No hace tanto, en 2017, el ‘Washington Post’ declaró la «lenta y secreta muerte» del instrumento que cambió la música popular en los años 50. Las ventas se habían reducido un tercio en la década anterior, según datos de Music Trades recogidos por el periódico estadounidense. Tenía su lógica. La guitarra eléctrica es el emblema del rock, género maltrecho debido a que, entre otras cosas, gustos juveniles y tendencias musicales van por otros derroteros desde hace tiempo.

Gibson, marca de referencia de guitarristas como Angus Young o Jimmy Page, estaba en apuros económicos desde hacía tiempo. Y la falta de nuevos héroes de la guitarra tampoco hacía presagiar que un adolescente se animara a empuñar el mástil. No es que no siga habiendo grandes guitarristas, sino que estos alcanzan públicos más maduros o, al menos, más minoritarios. Demasiado tiempo sin aparecer un Kurt Cobain o un Slash, por poner dos de los ejemplos más cercanos. Hablando de referentes, hasta el propio Eric Clapton sugería que «quizá» el instrumento hubiera llegado a su fin. Todo mal, vaya.

La pandemia y el confinamiento han hecho despertar un furor inesperado por la guitarra

De repente, la pandemia y el confinamiento han hecho despertar un furor inesperado por la guitarra. El ‘New York Times’ ha respondido a aquel artículo del ‘Washington Post’ con otro titulado: «Guitars are back, baby!». «Nunca hubiéramos podido predecir que tendríamos un récord de ventas este año», dice Andy Mooney, director ejecutivo de Fender Musical Instruments Corporation, en declaraciones al diario neoyorquino. Fender es, junto a Gibson, la otra gran marca de guitarras eléctricas, gracias a sus modelos Stratocaster (Jimmy Hendrix) y Telecaster (Keith Richards, Bruce Springsteen). Mooney llega a afirmar que este va a ser «el mayor año de ventas en Fender de la historia (…) Nunca habría dicho que estaríamos aquí si me hubieras preguntado en marzo». «Literalmente no paramos de vender. Todo lo que fabricamos lo podemos vender», cuenta por su parte James Curleigh, director ejecutivo de Gibson Brands, a cargo de la reestructuración de la empresa para evitar el cierre.

De entrada, sorprende que se venda esta gran cantidad de equipos cuando el rock está en sus horas más bajas. ¿Está ocurriendo lo mismo en España? El Confidencial analiza el fenómeno con distintos actores del sector de la guitarra.

 

Un resurgir ‘low cost’

«Tanto en el sector en general como en nuestro caso particular, desde 2018 está habiendo un crecimiento general del mundo de la guitarra eléctrica. En 2020 ha pegado un salto importante con el confinamiento, pero ya había una tendencia al alza previa», aclara Mikel Moisen, propietario de Txirula Musik, tienda de instrumentos de Bizkaia. En su caso, la venta de guitarra eléctrica se ha duplicado durante los meses de estado de alarma, y eso que no ha sido la más agraciada. Las acústicas y clásicas se han triplicado en el mismo periodo. «Una persona que se introduce en el mundo de la guitarra suele hacerlo con instrumento acústico, más que con el eléctrico. Aquí se ve que son gente de iniciación que es la primera vez que se compran una guitarra«, indica.

En una tienda española la venta de guitarras eléctricas se ha duplicado en el estado de alarma y las acústicas y clásicas se han triplicado

¿Es posible que una marca veterana esté vendiendo más guitarras que nunca en 2020? Moisen sugiere «interpretar esos datos», ya que «Fender y muchas otras marcas hacen guitarras desde 60 hasta 15.000 euros. Una guitarra media puede costar entre 500 y 2.000 euros. Lo que se ha vendido han sido guitarras de iniciación, de un tramo de 100 a 200 euros». Por eso, «a nivel de vender piezas, una guitarra de 50 euros y una de 3.000 cuentan como una misma unidad».

Además, esta oleada guitarrera ‘low cost’ tiene su contraparte en la parálisis de la música en directo, ya que «dentro de la guitarra eléctrica hay más allá del instrumento, porque necesitas un amplificador para hacerlo sonar». «A nivel de unidades también han subido las ventas pero se han vendido menos amplificadores de local de ensayo, de escenario… Porque no ha habido nada de eso, todo ha sido de iniciación», apostilla.

El presidente de Comúsica —patronal de los instrumentos musicales—, Manel Punti, explica que en líneas generales «se venden muchos más instrumentos que permiten hacer música en casa, pero también aparatos como teclados o aquellos que permiten hacer grabaciones caseras». A su vez, lamenta, «todo lo que tiene que ver con la educación, como viento o percusión, ha tenido un bajón muy fuerte». Punti solo lo puede achacar «al hobby de la música en casa, porque el rock and roll no da la impresión de que se haya vuelto a poner de moda». En este sentido, el responsable de Txirula Musik se decanta por la idiosincrasia del instrumento, pues «es bastante fácil tener unas nociones básicas de guitarra, hacerla sonar y disfrutar con ella».

 

¿Moda para puretas?

Tiene sentido pensar que se trata de un resurgir entre aquellas personas que pasaron su adolescencia cuando el rock estaba en lo más alto. Y así era antes, pero eso también ha cambiado en cierto modo. «Antes del confinamiento nuestro mercado potencial era de 30 años en adelante. Había gente más joven, pero no era algo mayoritario y ahora ha vuelto a llegar este nuevo tipo de cliente, ya sea autodidacta o que ha empezado a ir a clases», detalla Moisen.

«Hay un grupo importante de alumnos muy jóvenes que no escuchan música con guitarras eléctricas. Se han apuntado porque lo ven como algo más moderno, pero escuchan pop actual, trap o cosas que descubren por TikTok», cuenta por su parte Sergio Ortuño, profesor en la escuela de Yamaha Madrid Río. «Siempre les digo que me digan algún tema para tocar y me acaban diciendo canciones que no tienen ni una sola guitarra eléctrica grabada, pero lo transcribimos igual y hacemos un arreglo».

Nos hemos quedado sin héroes de la guitarra y los necesitamos más que un chaval de 16 años que está empezando

En su caso, cree que grandes referentes de la guitarra actual, como podrían ser John Mayer, Jack White o Gary Clark Jr., «son más los mesías que hemos buscado nosotros porque nos hemos quedado sin héroes de la guitarra y los necesitamos más que un chaval de 16 años que está empezando». Sea como sea, «también hay quien con esta edad está descubriendo el metal o el punk, son superextremos y se apuntan para profundizar en esos estilos». «A veces hay cosas que sorprenden. El otro día empezó un chico nuevo de 11 años y me pidió ‘Electric Funeral’ de Black Sabbath, pero obviamente fue porque su padre escucha esa música», añade como contrapunto. A su vez, señala, hay otro «gran perfil», que son los mayores de 40 años, «gente que había tocado un poco antes y abandonó durante 10 o 15 años pero ahora vuelven a querer. También hay alumnos de entre 20 y 40, pero son menos».

El músico estadounidense John Mayer. (EFE)
El músico estadounidense John Mayer. (EFE)

 

«La gente tiene más interés que antes en aprender a tocar la guitarra, pero la juventud no se ha interesado especialmente, al menos desde lo que veo yo. Es gente mayor que ha tenido más tiempo para dedicarse a su pasión«. Quien habla ahora es Carlos Asensio, fundador de Guitarraviva, canal de YouTube pionero en ofrecer clases de guitarra online en castellano y que cuenta con más de 3 millones de suscriptores. «Si no fuera así, veríamos más gente de 13 años. Los adolescentes ya no quieren ser Slash, sino Bad Bunny«, ejemplifica. «Hay mucho perfil joven, de menos de 25 años, que busca tocar el reggaetón que acaba de salir por la radio. Yo he preferido no tirar por ahí, aunque vaya en mi contra, porque atrae muchas visitas».

«Los adolescentes ya no quieren ser Slash, sino Bad Bunny. Hay mucho perfil joven, de menos de 25 años, que busca tocar el reggaeton de la radio»

Hace apenas unos meses, él mismo estaba en una situación complicada, ya que había dejado de recibir dinero por buena parte de los vídeos en los que enseñaba a tocar canciones en YouTube, algunos de ellos con millones de visitas. A petición de las editoriales discográficas —las que poseen los derechos de las canciones—, la filial de Google ha ido eliminando a Asensio del reparto de ingresos por esas visualizaciones, que iba íntegramente a las otras dos partes. El profesor tuvo que dejar de hacer ese tipo de contenido en YouTube y dar un impulso a su academia online. Algo relativamente arriesgado, pero la coyuntura no ha podido ser más favorable: ha disparado tanto su impacto en YouTube como sus alumnos de pago.

«Mis ingresos totales se han multiplicado por tres», asegura el profesor. El volumen ha sido tal que ha tenido que contratar a más profesores «para poder atender la demanda». «Antes me apañaba yo solo, excepto para algo puntual. Ahora somos cuatro personas y voy a contratar a otra más para seguir creciendo», explicita sobre este punto. La academia ya tiene 40.000 seguidores gratuitos y, de ellos, más de 400 son suscriptores de pago, tras los meses de estado de alarma: «Aunque no es una locura de número, es un incremento interesante porque les prestamos un servicio diario». «Muchos ya lo habían intentado antes y se les había quedado esto en el tintero», cuenta Asensio sobre los perfiles que está viendo estos meses en la academia. Suelen estar a partir de los 30 años y también tiene que ver con el bolsillo, ya que «en YouTube los que más vídeos ven sí tienen entre 18 y 24 años».

 

¿Hay futuro para la guitarra?

Otro aspecto señalado por ‘New York Times’ era que el repunte se había dado especialmente en mujeres. Aunque Asensio no ha notado que esté sucediendo tal cosa en su academia, Ortuño sí que ha percibido esta parte del fenómeno entre su alumnado, que «ya es prácticamente paritario». De hecho, detalla que «entre los más jóvenes, hasta los 20 años, hay más chicas que chicos, quizá un 70-30, tanto en eléctrica como en acústica». El panorama da un giro total cuando avanza la edad: «Esa tendencia se mantiene hasta los 30 y, a partir de ahí, casi todo son chicos. No hay mujeres de 40 años viniendo a clase«.

Estos profesores también sugieren que no solo hay que mirar en las tiendas de instrumentos, ya que «muchos alumnos han comprado en el mercado de segunda mano, bien para comprarse la primera guitarra o hacerse con una mejor». En ‘Guitarristas.info’, principal foro y plataforma de compra-venta de guitarras en España, cuentan que tuvieron «un gran aumento de tráfico durante la cuarentena, aunque con la llegada del verano y el fin del confinamiento, se recuperaron en general cifras más normales». Respecto a las ventas de instrumentos usados, «en las primeras semanas de la cuarentena, cayeron casi a la mitad», aunque «se recuperaron con fuerza a partir de abril, superando los registros de 2019».

Muchos alumnos han comprado en el mercado de segunda mano, bien para comprarse la primera guitarra o hacerse con una mejor

Eso sí, las cifras han vuelto a caer a la vuelta de verano. ¿Moda pasajera o tendencia con futuro? Todo ha sido tan inesperado que nadie se quiere mojar del todo. «La demanda en junio, julio y agosto ha sido muy grande también. No al nivel de confinamiento, pero no ha bajado drásticamente y la dinámica sigue siendo positiva. Veremos lo que pasa, porque esto va un poco por modas y es difícil de saberlo», responden desde Txirula Musik, que mencionan también el éxito de los ukeleles, que «pueden ser una cantera para futuros guitarristas».

«El ukelele está cogiendo parte de cuota en la educación, al igual que antes ocurrió con la flauta dulce y eso hace que se abra un abanico de posibilidades», avisa su propietario, que recuerda que «cuando hay mucha demanda de nicho al inicio se supone que más gente va a seguir tocando la guitarra en el futuro, y esa tendencia se había roto en la última década». Asensio también se muestra optimista y cree que «esto va a seguir creciendo». Es por eso que enfatiza que aunque «el 90% de las personas que intentan tocar la guitarra abandonan en menos de tres meses, después está ese 10% que continúa y sigue toda una vida».

Fuente El Confidencial / Foto EFE



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